

En 2018 realizamos una intervención mural en la fachada del Teatre Arnau, cuando el edificio cerrado fue activado como galería que permitía utilizar su fachada como espacio expositivo urbano permitido.
La obra se construye a partir de una caligrafía circular expansiva que transforma el muro en un campo dinámico de energía y ritmo. La composición en espiral dialoga con la escala arquitectónica y resignifica el edificio desde el gesto tipográfico.
La pieza convierte un espacio en pausa en un punto de activación cultural, integrando arte y ciudad en un mismo plano.