

Amy Jade Winehouse fue una ilustración editorial de homenaje realizada en 2011, poco después del fallecimiento de Amy Winehouse. El proyecto se concibió como una pieza gráfica autónoma, centrada en capturar la fuerza icónica y la fragilidad de una figura clave de la música contemporánea.
La ilustración apuesta por un tratamiento expresivo y contenido, trabajando el retrato desde el trazo suelto y la economía de elementos. Más que una representación literal, la pieza busca una interpretación emocional del personaje, poniendo el foco en su presencia, su actitud y su imaginario estético, y funcionando como gesto editorial de recuerdo y reconocimiento.